San Saturnino

San Saturnino, o San Cernin como se le denomina en occitano, fue obispo de Toulouse (Francia) a mediados del siglo III. Poco sabemos de su vida anterior a su episcopado.

Desarrolló una actividad misionera en el sur de la Galia y en diversas regiones hispanas. Así, según narra la tradición local, envió a su discípulo San Honesto de Nimes a Pamplona para anunciar el Evangelio. Después fue él mismo quien vino hasta esta ciudad donde convirtió a los primeros cristianos, entre los que se encontraba San Fermín, que llegaría a ser el primer obispo de Pamplona. Todavía se conserva el pozo donde los bautizó, situado en la confluencia de las calles San Saturnino, Mayor y Jarauta.

Tras regresar a Toulouse, San Saturnino fue detenido por los paganos en el capitolio, acusado de que su predicación había hecho enmudecer a los falsos oráculos. Al negarse a adorar a los ídolos paganos, fue atado por los pies al rabo de un toro, preparado para los sacrificios. El animal lo arrastró escaleras abajo desde lo alto del capitolio hasta su muerte martirial, acaecida un 29 de noviembre hacia el año 250. Por ello en la iconografía aparece con las insginias espicopales (mitra y báculo) junto a un toro.

Pamplona, agradecida por haber traído la fe cristiana a sus habitantes, lo venera desde antiguo como su patrono, y de modo oficial desde 1611.

ORACIÓN A SAN SATURNINO

Señor Jesucristo,

luz verdadera que alumbras siempre al mundo,

que por la predicación de tu mártir y obispo san Saturnino,

visitaste la ciudad de Pamplona y la iluminaste con la luz de la fe,

concédenos, por su intercesión,

confesar firmemente la misma fe y llegar finalmente a la fuente de la luz eterna.

Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.